Trump es un emprendedor nato, y cuando en 2014 compró un pequeño campo de golf para convertirlo en el lujoso complejo turístico Trump Inernational Golf Links and Hotel Ireland no creyó que fuera a tener tantos problemas con los residentes de la zona. Su intención de levantar un muro que protegiera su amada inversión se ha acabado yendo a pique.

Quería protegerlo del calentamiento global

Donald Trump ha sido siempre un político muy escéptico, demostrado su carácter demócrata en algunos temas. Uno de ellos era en lo referente al cambio climático. Según Trump esto había sido inventado por los grupos medioambientales, para meter miedo a las personas, y era solo una mera patraña. No obstante, su campo de golf ha sido víctima de fuertes ráfagas de viento y de los aumentos de marea de la localidad de Doonbeg, por lo que decidió iniciar un proyecto de construir un muro para proteger su querida inversión del “calentamiento global y los cambios climáticos que provoca”.

Adiós al muro que quería levantar Trump

Para ello, decidió construir un muro de casi tres kilómetros de longitud y cuatro metros de alto, que contaría con 200.000 toneladas de peso en plena costa en una zona de dunas que están parcialmente erosionadas por el viento. No obstante, el consejo del Condado ha echado para atrás la propuesta de Trump.

Por un lado se ha topado con una enorme lluvia de quejas de residentes de la zona y de deportistas que van a la zona a practicar surf. Por otro, los ecologistas también se han hecho eco de que este hecho que han considerado de nefasto al tener que realizarse un proyecto que afectaría a un paisaje que es un gran atractivo turístico. Trump ya había obtenido los permisos, pero no ha podido argumentar de forma convincente las razones que le movían a crear un muro de tal tamaño para proteger su campo de golf, por lo que el proyecto ha quedado archivado y no se llevará a cabo.

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