Cuando se está buscando un curso de formación que realizar, ¿quién ha dicho que no haya un espacio para el entretenimiento y la diversión mientras se realiza? Porque eso es lo que prima en los cursos de catadores de vino.

Un curso pensado para la diversión y el aprendizaje

Según Ezequiel Gaviño, que se lanzó hace muy poco al mundo de las catas solo para probar “qué era eso de que te explicaran algo que te estabas bebiendo”, asegura que le encantó y que querría volver a disfrutar de esta sensación. “Es imposible no reír cuando hay vino de por medio”, afirma el catador.

La técnica de la cata de vinos es sencillas: sentir su aroma, luego visualizar su textura y finalmente degustarlo mientras se cierran los ojos y el paladar se deja arrastrar a través de los olores cítricos, de las frutas rojas, de la manzana… y al abrir de nuevo los ojos se puede seguir experimentando de la majestuosidad de este vino.

Pero esto solo es el principio, pues los sumillers, encargados de dirigir a los alumnos, son aquellos que explicarán la mejor forma de vivir cada cata mientras se habla con otros estudiantes, se debate y uno se lo pasa muy bien. Este curso se realizará en una de las principales vinotecas, y más recientes, de Sevilla, Lama la uva, la cuál durante el mes de abril ha preparado una serie de catas divertidas y apropiadas para cada ocasión.

Curiosamente, el consumo de vino en España ha disminuido en los últimos 10 años, reduciéndose el consumo en casi 12 litros per cápita desde el año 2003. El año 2016 cerró con un consumo de 21,3 litros per cápita, lo que según Montserrat Molina, enóloga y directora técnica de Bodegas Barbadillo significa que se bebé menos vino pero de mayor calidad.

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